[ Escribo sobre... ]
La aventura espontáneamié 23 de mayo, 2007 - 16:40 Estado de ánimo: AlegreSeguridad de esta entrada: PUBLICO Como casi todas las cosas, esta aventura surge al momento de contar con alguna necesidad, no disponemos de algo que se nos hace prácticamente indispensable (si no es que realmente lo es) y por consiguiente ¿que hacemos? pues salimos a buscarlo. Sabemos que es lo que queremos y sabemos donde conseguirlo, ahora el detalle es que tenemos que ir por el, y así es como empieza todo el relajito. Primero nos fusionamos con ese aparatejo de cuatro ruedas que se supone nos facilita la vida, la realidad es que esto no siempre es cierto, muchas veces contar con alguno de estos es más una carga que un beneficio, pero bueno. Al iniciar el recorrido todo es miel sobre ojuelas, vas avanzando tranquilamente, tal vez saludes a uno que otro conocido y seguramente verás alguna persona físicamente atractiva que, por un instante, te haga olvidar la razón real del por que, en ese momento, no estás echadote en tu casa leyendo, viendo televisión, jugando o simplemente disfrutando de una siempre bienvenida jetita. Una vez dentro de esos caminos angostos y repletos de otros vehículos ¿que es lo que sigue? pues nada mas y nada menos que buscar los señalamientos que nos indiquen que camino tomar, levantamos la vista y empezamos a leer, leemos y leemos mientras avanzamos (a menos que ya te sepas el camino) hasta que te topas con el letrero que estabas esperando, sonries por dentro y piensas “Uf, aquí es, menos mal que no está tan lejos”. Sigues avanzando y mientras lo haces te topas con todo tipo de situaciones: embotellamientos, gente sonriendo, gente hablando sola, gente cantando, personas hablando por teléfono, mamás lidiando con su descendencia, choques, gente discutiendo, niños corriendo y atravezándose sin la más mínima precaución, caminos cerrados y por supuesto no podía faltar, ves, a los que se supone deben servir, ligando a sus compañeras de trabajo o planeando donde ver el partido de futbol del domingo. Y así vas y vienes entre todo ese mar de gente y vehículos, hasta que ya por fin reunes todo lo que necesitas. Fácilmente ya te tardaste más de una hora en conseguir tus cosas, en ese lapso de tiempo habrás visto de todo, viste tantas caras que te es imposible recordar cuantas viste en realidad, te topaste con todo tipo de gente, de todas las clases sociales, de todas las edades, de todos los colores y sabores. Tal vez escuchaste el ruido de cristales rotos debido a algún accidente, autoridades dando indicaciones, tantas voces al mismo tiempo, uno que otro grito por ahí, haz esquivado a muchos conductores descuidados y uno que otro irresponsable, nada raro sería que también hayas visto gente saqueando un vehículo descuidado por su dueño. En fin, tantas cosas, en tan poco tiempo. Ahora todo lo que queda es pasar a la caja a pagar. Siempre lo he dicho, ir al super es toda una aventura. [ Enlace | Un miserable comentario :( ] del.icio.us Estrella este post
Debrayes, Personal, Anecdotas
Entradas relacionadas: Han escrito 1 comentarios de «La aventura espontánea»
|