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Sombras de la nada (Cap. 2 de 4) Concurso post mas terrorificosáb 27 de octubre, 2007 - 01:36 Estado de ánimo: PensativoSeguridad de esta entrada: PUBLICO Capítulo 2: La noticia.Capítulo 1: La llegada
En algún momento del atardecer nos reunen a toda la tropa para darnos una noticia sorpresa, tendriamos que hacer algo que nunca había hecho, y también algo que hubiera preferido no tener que hacer. El Jefe de Tropa nos formó y con voz recia y firme dijo: “Empaquen todo y limpien el área del campamento, chequen su inventario y verifiquen que no les falte nada. A las 9 de la noche nos vamos caminando a Molas, pero no iremos juntos. Se hará un sorteo para determinar el orden en que todos saldremos, cada uno irá solo. Al salir el primero los demás saldrán en lapsos de veinte minutos para asegurar que no irán juntos. El lugar donde pasaremos la noche está, apróximadamente, a cinco kilómetros de aquí. Recojan todo, preparen la cena y estén listos para salir.” Quedé completamente frío, la idea de caminar solo en medio de la nada me daba pavor. Definitivamente no quería hacerlo, pero no tenía opción, tenía que demostrar que tenía valentía y coraje. Como en muchas otras cosas, a esa edad, necesitaba el reconocimiento de los demás, además tenía que demostrarme a mi mismo que era capaz de hacerlo, total, no tenía que hacer nada mas que caminar ¿que tan difícil podía ser eso? Yo podía hacerlo, solo era oscuridad, los fantasmas no existen y dudaba mucho que hubiera alguien andando por ahi, aunque en el fondo tal vez eso es lo que me asustaba… no habría nadie. Llegó la hora del sorteo, cada uno tomó un papel doblado con el número que el destino les asignó... mmmm, “cuatro”, mmmmm, demasiado cerca del inicio, aún no terminaba de mentalizar la caminata, pero ni modo, tenía que apurarme. Entre la organización y las bromas, que me sacaban risas fingidas debido al estres, se hizo mas tarde, calculo que el primero habrá salido como a las 10:30p.m. El primero en salir, muestra de la burla del destino, fué un bajito rechonchito, el más miedoso de todos. Este siempre fué blanco de las bromas de todos, era uno de esos gorditos cachetones que inspiran ternura, sumiso, tímido y algo falto de malicia, demasiado buena gente diría yo. Este personaje cargaba una mochila mucho más grande que el mismo, al igual que yo, lo que le dificultaba caminar. Iba armado con su bordón mal tallado y un casco muy curioso que tenía una lámpara que lo hacía parecer un minero. Poco a poco se fué alejando de nosotros, cuando partió lo hizo temblando, literalmente, la oscuridad y la soledad en un lugar desconocido no son buenos alicientes, y mucho menos a esa edad. Al avanzar cerca de 200 metros se encontró con una jauría de perros que lo acosaban, en la distancia me recordó a unas hienas queriendo derribar a su presa. El bordón dio evidencias de su utilidad, ya que gracias a el pudo evitar fácilmente los ataques de estas bestías, que en la oscuridad lucían mas feroces de lo que en realidad eran. De vez en vez volteaba para mirarnos, a pesar de que su figura ya no era visible para nosotros, la lámpara del casco lo delataba cada que giraba la cabeza. Y así avanzó lentamente hasta que después de unos momentos ya no vimos más esa luz. Uno menos, dos más para mi turno. La ansiedad y el temor de esos instantes fueron un momento de dicha en comparación a lo que me esperaba… Capítulo 1: La llegada [ Enlace | Sin comentarios :'( ] del.icio.us Estrella este post
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