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Krator y las ardillas asesinas de Chapultepecmié 28 de noviembre, 2007 - 10:54 Seguridad de esta entrada: PUBLICOLa semana pasada, que fuí a dar la vuelta por Chapultepec, ocurrieron varias cosas. Primero que nada, al entrar y caminar unos metros sentí que se me helaban las "nylons", bueno esta bien, "el lugar donde deberían estar las nylons". La vegetación llamó mucho mi atención puesto que es muy diferente a la que hay por acá. Pero bueno, para no perder la costumbre, no voy a hablar de cosas que pueden encontrar en sin fin de páginas por ahí. Yo les hablaré de la más terrible historia que el ser humano ha vivido con esos animales peludos trepadores de árboles, conocidos popularmente como ardillas. La historia comienza cuando caminabamos por algún lugar perdido del bosque de Chapultepec, mirábamos a los citadinos haciendo ejercicio, unos más preparando sus puestos de paletas, muchos estudiantes que probablemente se fueron de pinta y un vendedor ofreciendo sus "lentes de moda, lentes de novedá". Después de caminar un poco notamos que abundaban las ardillas, ardilla por aquí, otra mas en aquel árbol, otra debajo de las hojas, etc. Nos pareció algo curioso pero no le dimos mayor importancia, estábamos más concentrados en encontrar el dicho castillo para tomarnos unas fotos y dejar evidencia de nuestra visita. Luego, unos metros más adelante, una ardilla se nos acercó, nos reimos y seguimos caminando, 2 pasos después notamos que nos seguía, seguramente esperaba que le diera algo de comer, no dudo que los lugareños lo hagan y por eso ya sepa la maña. Y sin mas, decidí alterar su alimentación balanceada convidandole a mi desayuno, unas sabrosas galletas sabor chocolate llenas de químicos y conservadores. Ella tomó el trozo de galleta y se fué velozmente hacia la seguridad de los árboles, subiendo de forma ágil para terminar sobre el toldo de un puesto de paletas y ahí comer su sabroso bocado. ![]() Luego de sentirme satisfecho, por modificar la sana alimentación de este animalito del bosque, continuamos con el trayecto. Y más pronto, de lo que digo "pronto", apareció otra ardilla pidiendo alimento, como ya le había dado a "su hermana" pues ya no tenía chiste así que me limité a tirarle un pedazo de otra galleta sin prestarle más atención. Aún no caía la galleta al suelo cuando escuché el ¿chillido? (¿como hacen las ardillas?) de otra más a mis espaldas, obviamente estaba ahí con el mismo objetivo. Nos reimos y le tiré otro trozo de galleta, "ya vámonos", dijo uno de mis compañeros, e intentamos alejamos, pero fuimos intervenidos por un ejército de 4 o 5 de estos Sciuridaes (Tss, pero claro que me sé el nombre científico). "Dales una galleta entera para ver si se pelean por ella", dijo el otro compañero, y que les aviento una galletota esperando ver el mejor encuentro de lucha libre entre roedores, pero la tomó una de ellas y huyó, las otras ni siquiera intentaron perseguirla, solo se quedarón viéndome con cara de "Ya estás caón, caete con las galletas o te damos tabla". A estas alturas ya habían dejado de ser divertidas, así que ya no les hice caso y crucé por encima de ellas, pero con lo que yo no contaba es que estás ágiles criaturas del demonio (si, ahora son del demonio) se subirían por mi pantalón, "Ya se te subió una", dijo uno, yo intentaba ver donde estaba hasta que sentí como subía por mi espalda y se detuvo cuando llegó hasta mi hombro, "Dale otra galleta así como está y te tomo una foto", dijeron. Al principio me pareció buena idea así que lo hice, pero la maldita me mordió,y por simple reflejo le di un golpe para alejarla, cayó y se perdió entre los árboles. El dolor en el dedo índice era fuerte pero hacía como que no me dolía. Grande fué mi sorpresa al notar que las otras dos ya habían seguido el ejemplo de la anterior, una estaba subiendo por mi pierna izquierda y la otra ya estaba sobre mi manga intentando alcanzar la bolsa de galletas, yo pensé "¡Ah no!, ustedes no me van a morder", así que empecé a hacer movimientos bruscos para quitarmelas, la más fácil fué la de la manga, con un movimiento del brazo voló por los aires, pero la que estaba en mi pierna no me soltaba, sacudía la pierna e intentaba darle un golpe con el brazo pero era demasiado ágil para mi, cambiaba de posición mucho mas rápido de lo que podía verla. Entre pataleos y vueltas me tropecé y caí fuera del camino, encima de las raices de los árboles y sus hojas. Escuché la risa de mis compañeros y solo pude pensar en que ya tenía para ser blanco de bromas quien sabe por cuanto tiempo, así que no me quedó mas que reir. Luego vino lo peor, no se de donde salieron tantas, tal vez solo hayan sido 8, pero en ese momento me parecieron cientos, subieron sobre mi cuerpo tumbado, me sentí como un Gulliver yucateco, todas buscando el preciado fruto del cacao y trigo procesados. Sentí las mordidas por los brazos mientras intentaba cubrirme la cara, luche contra ellas pero al quitarme una me atacaban otras dos. Tras mucho batallar logré incorporarme y corrí, recuerdo que la gente me miraba extrañada, y no era para menos con las ardillas encima de mi. Poco a poco me deshice de ellas, imagino habré corrido como unos 200 metros antes de poder detenerme. Lo primero que hice, al verme libre, fué encontrar un bote de basura y tirar ese méndiga bolsa metálica que tantos problemas me trajo. Esta es una anécdota real, excepto por los párrafos 4, 5, 6 y 7, eso nunca pasó, pero un día te puede pasar a tí..... muajaja. Y ya para terminar les dejo una foto el Panda, al cual encontramos en su faceta de holgazán. Quien como él :'(
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