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Abuso del dolormar 09 de enero, 2007 - 11:23 Estado de ánimo: IndignadoSeguridad de esta entrada: PUBLICO
Voy en el autobus y veo subir una señora, al rededo de los 40 años, de amplias dimensiones, en su rostro se refleja la vida dura que ha llevado. Sube con mucho esfuerzo, es imposible no fijarse en la muleta vieja y gastada que la acompaña, en un instante cambia su expresión, ahora refleja cansancio, tristeza y un dolor que hace empatizar y casi desear correr a darle un abrazo y decirle que no importa que problema tenga, que todo saldrá bien. Ella empieza a hablar: Buenos dias señores pasajeros, disculpen las molestias…(voz entrecortada y unas lágrimas tímidas hacen su aparición)... tengo cáncer y no tengo dinero para pagar el tratamiento… tengo la rodilla lastimada (muestra la venda que cubre su rodilla)... tengo que pagar unas inyecciones… mi familia no me apoya… vivo sola… (mil y un problemas más que te hacen dudar de la existencia de ese Dios benévolo en el que muchos creemos) Con el corazón en la mano los pasajeros buscan algo más que unas cuantas monedas para apoyar a esta desgraciada mujer, la vida ha sido demasiado cruel con ella y si en nuestras manos está ayudar lo haremos. Dias después voy en otro autobus, veo subir a la misma mujer, ahora con una expresión diferente, sin muleta, sin venda en la rodilla, sin dolor en su rostro, sube con una agilidad impresionante para su masa corporal. Quedé simplemente sin palabras. Me había engañado, nos había engañado, una rabia temporal corrió por cada célula de mi ser, después de unos instantes pensé La falta es de ella, no mía, yo tengo mi conciencia tranquila, aún he visto a esta mujer en otras ocasiones, engañando gente, yo solo la veo y la ignoro. En otra ocasión caminaba por una calle y una señora ya mayor, con una expresión de extremo cansancio, se me acerca, traía una niña pequeña, sucia y visiblemente mal alimentada, me pidio ayuda para comprar leche para su hija, no pude evitar sentirme mal, así que decidi darle algo de dinero para ayudarla. Dias después me encuentro a la misma señora, en la misma esquina, con la misma expresión, pero ahora su hija había cambiado totalmente, era mucho mas grande de edad, corpulenta, sin ningún parecido con la niña que había visto y además en su rostro se veían las características del sindrome de down. Está de más decir que mi confianza hacia esta señora desapareció como el humo. Días después la volví a ver, pero ahora su hija era hijo y este era ciego. ¡Que mal ha tratado la vida a esta pobre mujer! ¡Todos sus hijos tienen problemas físicos! Esta vez no pude evitar sentirme terriblemente indignado. Explotar de esta manera a la gente con problemas, inventar historias fantásticamente dolorosas para despertar la conpasión y ganar unas monedas. ¿De quien es la culpa? ¿Quien puede resolverlo? Trístemente soy pesimista en este aspecto, creo que es algo que nunca dejará de existir, al menos no mientras el ser humano siga siendo un ser egoísta. Y negar el egoísmo en las personas es igual de absurdo que negar el amor. ¿Que es lo que veo? Solo miradas vacías y ausentes, veo dolor, tristeza y falta de sueños, veo la luz extinta de la esperanza y mucho sufrimiento interno. ¿A que se debe? ¿Quien lo provoca? ¿Dios? ¿Aquella gente de alma negra y egoísta? ¿Ellos por no luchar? ¿O tal vez nosotros por ignorar? Cuando vamos por la calle que fácil resulta seguir de largo, ignorarlos o quizá darles las monedas que nos sobran, pensamos de esta forma ayudar, ¿pero que ocurre después? Dos pasos más adelante ya no recordaremos lo que fúe ni pensaremos en lo que será. [ Enlace | 6 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
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